LA MEDITACIÓN
Todo hombre debe tomarse un tiempo diario para estar en silencio y para la meditación. En esto se encuentra el secreto del poder. Nadie puede crecer en conocimiento espiritual ni en poder sin esto. Practica al Presencia de Dios tal como lo harías con la música. Nadie soñaría en convertirse en un maestro de música si no pasara tiempo a diario solo con la música: La meditación diaria a solas con Dios parece, de alguna manera, enfocar la Presencia Divina dentro de nosotros y hacia nuestra conciencia.
Puede que estés tan ocupado con el quehacer cotidiano, con el amor que surge para ayudar a los demás (el cual es desinteresado y semejante a Dios, en la medida de lo posible), que no encuentres el tiempo para apartarte. Pero el mandamiento, o más bien la invitación, es “Vengan conmigo, ustedes solos, a un lugar tranquilo y descansen un poco” (Mc 6:31). Y es la única manera en la que obtendrás un conocimiento definitivo, experiencia nueva, firmeza de propósito o poder para enfrentar lo desconocido, lo cual sucede en toda la vida diaria. Hacer es secundario al ser. Cuando somos conscientes de la Verdad, esta irradiará desde nosotros y realizará las obras sin que tengamos que correr de un lado para otro. Si no tienes tiempo para esta meditación silenciosa, hazte un tiempo, tómate el tiempo. Observa con atención y encontrarás que hay algunas cosas, incluso en la actividad desinteresada, que sería mejor dejar sin hacer para no descuidar la meditación concentrada regular.
Descubrirás que todos los días pasas un tiempo en conversaciones ociosas con personas que “solo llegan por unos momentos” para entretenerse. Si puedes ayudar a esas personas, bueno; si no, concéntrate en ti mismo y no pierdas ni un momento dispersándote y divagando ociosamente para gratificar su holgazanería. ¡No tienes ideas de lo que pierdes!
Cuando te retires del mundo para meditar, no dejes que sea para pensar en ti mismo o en tus fracasos, sino invariablemente para que todos tus pensamientos se centren en Dios y en tu relación con el Creador y el Defensor del universo: Deja que todas las pequeñas preocupaciones y ansiedades molestas desaparezcan por un rato, y con esfuerzo, si es necesario, saca tus pensamientos de ellas y ponlos en algunas de las simples palabras del Nazareno o el Salmista. Piensa en alguna afirmación de la Verdad, por muy simple que sea.
Ninguna persona sabe, a menos que haya practicado, cómo se calma todo el nerviosismo físico, todo el miedo, toda la hipersensibilidad, todas las pequeñas asperezas de la vida cotidiana, sólo con esta hora de calma y serena expectación a solas con Dios. Nunca dejes que sea una hora de esclavitud, sino que sea siempre una de descanso. Algunos, habiendo comprendido la calma y el poder que conlleva la meditación diaria, han cometido el error de apartarse del mundo para dedicar todo su tiempo a la meditación. Esto es ascetismo, que no es ni sabio ni provechoso.
El Nazareno, que es nuestro ejemplo más noble de la vida perfecta, se apartaba diariamente del mundo sólo para volver a entrar en él con un renovado poder espiritual. Así que apartémonos a la quietud de la Presencia Divina para que podamos salir al mundo de la vida cotidiana con nueva inspiración y un mayor coraje y poder para realizar las actividades y triunfar.
“Cuando hablamos con Dios, eso es oración. Cuando Dios nos habla, eso es inspiración”, dice Lyman Abbott. Nos apartamos para aquietarnos, para que pueda fluir una nueva vida, una nueva inspiración, un nuevo poder de pensamiento, un nuevo suministro desde la Fuente Principal; y luego, salimos para derramarlo sobre los que nos rodean, para que ellos también puedan ser elevados. La inarmonía no puede permanecer en ningún hogar donde siquiera un miembro de la familia practica diariamente esta hora con la Presencia de Dios, por lo que seguramente la renovada condición del alma colmada por la Paz y la Armonía, resulta en la continua efusión de Paz y Armonía a todo el entorno.
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