lunes, 15 de marzo de 2010

Terremoto

Mi querido planeta, mi tierra amada, nos has tirado de la cama en plena madrugada, casi no podíamos distinguir si era o no una pesadilla, pero enseguida vi que no era un sueño, y si lo era lo estábamos sufriendo todos. Todo a mi alrededor estaba desmontado, arruinado, debastado. Los sonidos dejarón de ser algo conocido, creando especiales para estos momentos de rotura ya no del cuerpo sino del alma.
Pero volvemos a recomponernoslas, entre todos, ya que no puede ser de otra forma y la vida que había quedado magullada, trastocada y mareada por un lapso de tiempo, renace de las fuerzas ocultas que siempre están con nosotros y nos encamina hacía la solidaridad, la comprensión y el amor.
No vivímos fenómenos nuevos, pero si tenemos la oportunidad y la responsabilidad de dar paso a una nueva vida, entendiendo que muchas cosas en las que habíamos colocado nuestra fe y confianza, no son reales,.





Nuestra madre tierra se renueva y esta vez con mayor impetu y parece tener marcada una nueva visión, un propósito muy grande de avanzar, una toma de conciencia radical en la cual estamos todos inmersos.

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